Rocío
Olivencia
El talento descomunal de Leo Messi sirvió al Barça el doblete. Su pase diagonal en la prórroga para Jordi Alba, excelente en la definición, decidió una final tremenda, con la mejor versión azulgrana desde que se quedó con diez por expulsión de Mascherano en el 35'. Iniesta fue el comandante del juego, en una exhibición portentosa del manchego.
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